Entrenamiento propioceptivo o muscular

El entrenamiento propioceptivo o neuromuscular, así denominado por National Academy of Sport Medicine, nasm.org) busca estimular, rehabilitar y/o entrenar el sistema de retroalimentación o Feedback, como parte del sistema de control motor, para mejorar el balance, la estabilidad articular y corporal, la agilidad y la coordinación así como la adecuada adaptación a los diferentes estímulos. Llamado coloquialmente como “reflejos” -siendo un término ilustrativo pero simplista – , este sistema de retroalimentación está constituido por:

Sistema Ocular – Sistema Auditivo – Sistema Vestibular – Propioceptores (sensores neuro mecánicos de músculos, fascias, tendones, cartílagos, etc…)

Los anteriores sistemas sensan permanentemente y en forma integrada el ambiente motor y envían información (aferencias) al sistema nervioso central para que este pueda integrar y producir la repuesta motora más adecuada para cada situación (eferencias)

Un sistema de retroalimentación (neuromuscular o propioceptivo) bien entrenado mejora nuestras habilidades motrices, nuestro rendimiento deportivo y disminuye el riesgo de lesiones a cualquier edad.

De estático a dinámico

De ojos cerrados a abiertos

De apoyo bipodal a apoyo unipodal

De tareas simples a complejas

De superficie estable a inestable

De estímulos simples a complejos o múltiples

De ausencia de estímulos externos a estímulos externos

Estrategias para entrenar la propiocepción de miembros inferiores

Ejercicios con los ojos cerrados

Ejercicios en superficies inestables de diferentes niveles

Ejercicios de respuesta rápida ante estímulos auditivos (música, pitos) o visuales

Ejercicios apoyados en un solo pie: remos con poleas, elevaciones con mancuernas, lanzar o atrapar objetos, etc.

Ejercicios de coordinación viso-manual o viso–pedica: Recibir y lanzar objetos o balones de diferentes tamaños

Ejercicios con desplazamientos laterales , con cambios de dirección o aceleración, desaceleración como en deporte acíclicos como el tenis o el fútbol

Prueba indirecta de propiocepción de miembros inferiores:

El sujeto está de pie con piernas ligeramente separadas, se le pide que flexione una de las rodillas mirando un punto fijo adelante. Las manos se colocan en la cintura como en la gráfica. Se valora la pierna que está en apoyo.

Se debe observar si se pierde la estabilidad, si hace movimiento rotacional pélvico, si inclina el tórax adelante o a un lado o si mantiene la posición firme desde el inicio.

Luego, una vez que está estable, se le pide que cierre los ojos. La prueba termina al apoyar el pie nuevamente en el piso. El tiempo mínimo para personas jóvenes debe ser de al menos 20 segundos con ojos cerrados.

Test de apoyo unipodal

¡Evalúa estabilidad estática multiplanar del miembro apoyado!



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